¡Viva los novios!… y la preboda

A lo largo de mi experiencia como fotógrafo profesional he ido comprobando que el conocimiento de no solo las necesidades, si no también las ilusiones y las preocupaciones de los clientes son un valor añadido para el posterior buen desarrollo de cualquier proyecto.

En el caso de los reportajes de boda y en el retrato en general, este aspecto se antoja de vital importancia. Un encargo de este tipo requiere por parte del fotógrafo no solo unas cualidades técnicas si no también otro tipo de habilidades sociales, saber interpretar los distintos momentos y sensaciones que se agolpan en el ambiente. Amoldarse al tempo y los acontecimientos que se suceden en un lapso temporal finito e intenso.

El concepto de Preboda (o engagement) es relativamente nuevo en el desarrollo de los reportajes de boda y sin duda se ha convertido en una valiosa herramienta de acercamiento, de tal manera que se convierte en un punto de inflexión en la complicidad necesaria en el binomio pareja-fotografo.

Quitando un poco de seriedad al asunto, para mi una sesión Preboda no se trata ni siquiera de una sesión, sino más bien un paseo informal, a poder ser lo más cercano en el tiempo al dia de la boda. A lo largo de la tarde (o la mañana) se dejan atrás los posibles miedos a la cámara comprobando que todo puede ser mucho más sencillo de lo que habían imaginado. Es el momento ideal para comentar y previsualizar  el desarrollo de la boda sacando a relucir muchos más detalles que los anteriormente anotados.

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Goretti y Use por la sierra de Bejar, un ejemplo perfecto.